SAN JUAN BOSCO
Nos enseño que
El arte con Mucho Respeto acompaña
 a la Palabra con la Unica intencion
 de entretener Sanamente al Publico
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San Juan Bosco
Patrono de los Magos
Ilusionistas

31 de Enero (Día del Mago – Ilusionista)

Breve resumen de su vida

San Juan Bosco (1815-1888)

Giovani Bosco, nació el día 16 de agosto de 1815, en Becchi, en una aldea del norte de Italia, Castelnuevo D’Asti.

Este original personaje era hijo de humildes obreros, cristianos, italianos y pobres. Solamente tenia dos años cuando murió su pabre. Su madre “Mamá Margarita”, se encontró sola con tres niños y en la mas profunda miseria. A consecuencia de ello, el pequeño Juan se dedicó desde muy joven a trabajos de jornalero. Fue sucesivamente pastor, aprendiz y saltimbanqui. Al mismo tiempo y siempre que podía ocupaba los pocos ratos de ocio estudiando.Cada vez que se acercaba a las ferias de los pueblos se quedaba atonito ante los magos que allí actuaban . A fuerza de obserbar Juan logró encontrar los Trucos de los juegos y pudo empezar a practicarlos .

A los veinte años entró en el seminario y el 5 de junio de 1841 fue ordenado sacerdote. Se dió cuenta que usando la magia y la acrobacia podía predicar la palabra de Dios en reuniones artísticas religiosas que fueron sensación .También recibió debido a su fama como cura numerosos atentados y críticas por celos que no amilanó su obra.

Don Bosco, hombre entregado al bien del prójimo, se dedicó con su amor e “ilusión” a la ayuda de los más necesitados. Creó patronatos y escuelas primarias y contruyó basílicas. Fundó dos Congregaciones y una Orden Tercera – los Cooperadores Salesianos -, que cuenta actualmente con mas de quinientos mil miembros.

Según el P. Ramón Reguart S.I., cita que “debido a su fabulosa imaginación y extraordinaria capacidad intelectual, llegó a ser un excelente prestidigitador, con el único objetivo de ganar almas por medio de la práctica de este arte”.

En 1886 Don Bosco visitó Barcelona (cuna de grandes magos), e hizo una profecía diciendo las siguientes palabras: “En el Tibidabo debería ser erigido un templo al Sagrado Corazón de Jesús”. Dos años después, el día 31 de enero de 1888, fallecía de Turín, y sus restos mortales son visitados como sagrada reliquia en el Altar Mayor de la Basílica de nuestra Señora de la Ayuda.

En fecha 2 de junio de 1920, fue beatificado, y el día 1 de abril de 1934, fue canonizado por S.S. el Papa Pío XI.

En consecuencia y por tal motivo, como figura humana y artística ejemplar, los ilusionistas le eligieron como su santo Patrón celebrando dicha Festividad, el día de su fallecimiento 31 de enero, San Juan Bosco.

Este santo hombre consagró su vida a la religión y a la caridad, y encontró tiempo suficiente para poder desarrollar otro talento, que fue el de ilusionista. Desde su mas tierna infancia utilizó sus dones extraordinarios de prestidigitador para divertir a las gentes de su aldea. Y por toda recompensa, él pedia solamente… oraciones.

SAN JUAN BOSCO
Tú que también fuiste Mago y por tu noble labor te convertiste en Santo,haz que la labor que hagopor lo menos logre mitigar un llanto.
Que toda la habilidadque brote de mis manos se convierta en caridad y amor a mis hermanos.
Tú que supiste aliviar abandono y zozobra, permíteme continuar con mi Magia tu obra.
Y así, siguiendo tu ejemplo me acercaré al Ser Supremo haciendo de la Magia un templo para el pobre y el enfermo. continua…………………………………

¿Porqué San Juan Bosco es el patrón de los magos/ ilusionistas?

Bueno… ya antes de esto a Giovanni le atraían todo tipo de artes circenses y prestidigitadoras. Solía ir, de jovencito, de pueblo en pueblo mirando a acróbatas, malabaristas, magos… a cualquier artista callejero o charlatán que se cruzara en su camino. A fuerza de mirar, Giovanni, que era el chaval más listo de su escuela, adivinaba pronto cómo se hacían todos los juegos y poco después conseguía dominarlos y mostrarlos a sus compañeros. Los Domingos por la tarde Giovanni se hacía con el prado de al lado del pueblo (aunque hay que decir, para los menos avispados, que en esa época todos los pueblos estaban rodeados de prados, porque todavía no había fábricas de patatas, ni de fertilizantes, ni de nada de nada… ¡sólo campo!). Y en el prado mostraba a sus amigos y a todo aquél que quisiera verlo sus mil y una hazañas. Entre otras cosas, Giovanni hacía las siguientes:

• Sacaba de la boca de un chico 12 bolitas coloradas.

• Cambiaba el agua en vino que luego ofrecía a los espectadores.

• Multiplicaba los huevos de gallina sobre un cesto.
• Sacaba palomas del bolso de las señoras.
• Sacaba conejos de los sombreros de los espectadores.
• Adivinaba el dinero que llevaban los espectadores en los bolsillos.

• Convertía los sombreros en cofias.

• Hacía que su varita mágica volara sobre sus manos

• Resucitaba un pollo previamente descuartizado

• Y caminaba, saltaba y bailaba sobre una cuerda floja, sosteniéndose con un sólo pie y, a veces, (según cuenta su biógrafo que, en ocasiones, se dejaba llevar por la emoción) se sostenía hasta sin pies.


Para ello se servía de una cuerda de funambulista atada a dos árboles y una silla, una alfombrilla para dar saltos mortales y una pequeña mesa a la sombra de un peral. Estos juegos, unidos a las pláticas artístico-religiosas de Giovanni eran la sensación de la comarca. Utilizaba la magia y las artes circenses para atraer multitud de curiosos a los que empezaba a hablar sobre el comportamiento de un buen cristiano y a rezar el Rosario. Si alguno de los presentes hacía ademán de irse, Giovanni le advertía que entonces, después no le sería permitido volver a presenciar el espectáculo. La única entrada que pedía Giovanni a su público era una oración al comenzar la función y un compromiso para con Dios y los demás de parte de cada uno de los espectadores.


En una ocasión en la que se realizaba en la iglesia del pueblo una ceremonia apareció por allí un saltimbanqui ambulante. Atraídos por el follón muchos niños salieron para curiosear. Esto indignó a Giovanni de tal manera que decidió darle su merecido al artista que lo había provocado. Le desafió a un duelo de acrobacias, de forma que, si vencía el intruso, Giovanni le daría un escudo, pero si perdía tendría que abandonar el pueblo.

La prueba consistía en ver cuál de los dos era capaz de escalar más alto un gran árbol de la zona. El saltimbanqui llegó a la rama más alta y creyó que ya estaba ganado el desafío, pero no contaba con la astucia de Don Bosco que, cuando igualó la altura del otro, se sostuvo con las manos haciendo el pino, demostrando así que había pisado más arriba, de modo que se le dió por vencedor entre vítores y aplausos.

Los juegos de prestidigitación de Giovanni eran tan asombrosos que algunos vecinos creyeron que sólo teniendo un trato con el Diablo podía conseguirlos. Estos rumores llegaron a las orejas del inspector de instrucción pública y canónigo de la Catedral, que llamó a Juan a su despacho.

Este buen hombre, un poco asustado, le preguntó si era verdad que podía adivinar los pensamientos y el dinero que llevaba la gente en el bolsillo. El muchacho dijo que necesitaba un poco de tiempo antes de responder y le preguntó la hora al instructor, que se dió cuenta de que no llevaba su reloj. Después le pidió Juan una moneda, pero tampoco halló el examinador su monedero. Nunca se vió canónigo tan sudoroso como aquél, que creía estar ante el alumno aventajado de Mefistófeles.
Ante el cariz de la situación, Giovanni, que no pecaba ni en sueños, cometió el peor de los pecados del ilusionista. Lo hizo para evitarle un infarto al canónigo y para que le permitiera seguir con sus juegos de manos; pero pecó: le contó a su “víctima” el truco y éste le absolvió.

Las biografías de San Juan Bosco no cuentan mucho más sobre su faceta de mago, tan sólo alguna referencia al equilibrio de tres sillas con que deleitaba a sus discípulos ya adulto (cuando ya no hacía tanta magia porque la labor de apostolar no se lo permitía al tomarle demasiado tiempo…). También dejó una frase para la posteridad: “Los ilusionistas llevan al diablo en las manos y a Dios en el corazón”.  


  ” Yo diria que los Ilusionistas llevamos habilidad en las manos y a Dios en el Corazon “


Queden aquí, como aventuras tremendas, los numerosos atentados que sufrió debido a su fama como cura, en los que salvó la vida por los pelos. En uno de ellos, una bala le rasgó la manga de la sotana, en otro fueron sus alumnos los que acertaron a llegar justo a tiempo de librarle de dos envenenadores, en tres ocasiones más, un perro callejero de colo gris, que le había tomado cariño, le salvó de la muerte segura a manos de unos malhechores de cuidado.

En Noviembre de 1856, a la edad de 68 años, Mamma Margheritta enfermó de pulmonía, una enfermedad mortal para los ancianos por aquel entonces. La madre que siempre le había escuchado, aconsejado, que le había hecho tantas y tan valiosas observaciones sobre sus chicos (sus “birichini”, como a Don Bosco le gustaba llamarles),la madre que le había regalado, sin darse cuenta, el sistema educativo que maravilló al mundo le dejaba sólo. A las tres de la mañana les dejaba sólos, a él y a su hermano Guiseppe. Sus últimas palabras fueron: “Quereros siempre”. En 1995 se inició el proceso de beatificación de Mamma Margheritta y en 2006 fue declarada Venerable por Benedicto XVI.

Años más tarde le tocaría el turno a su hijo. San Giovanni Bosco murió el 31 de Enero de 1888, justo en la fecha que había anunciado meses antes a sus amigos. Esta adivinación no consta que tuviera truco. Sus restos son visitados como sagrada reliquia en el Altar Mayor de la Basílica de nuestra Señora de la Ayuda en Turín. El 2 de Junio de 1920 fue beatificado y el día 1 de Abril de 1934 fue canonizado por Su Santidad el Papa Pío XI.

Don Bosco, como cariñosamente se le conoce, fue nombrado patrono de los magos e ilusionistas de España desde 1953. Fueron los mismos magos quienes, a instancias de un sacerdote también mago, el Padre Wenceslao Ciuró, en un congreso internacional celebrado en Segovia, lo escogieron como modelo y protector. También se le nombró patrono del cine, razón por la cual los Premios Goya son entregados anualmente en torno al 31 de enero.


Durante una audiencia general, en Enero del 2002 cientos de magos europeos y americanos presentaron una petición al Papa Juan Pablo II pidiéndole que declarara a San Juan Bosco, oficialmente, como su patrón. Ya que nunca se había hecho ninguna petición oficial al órgano competente. Durante la audiencia se le regaló al Papa una varita mágica hecha en la India. La varita fue un presente de un joven huérfano indio proveniente de uno de los orfanatos de la Madre Teresa de Calcuta y había pertenecido a su padre, que había sido mago antes de fallecer.